sábado, 27 de diciembre de 2025

JUBILEO DIOCESANO DEL DIACONADO PERMANENTE

 En el día de San Esteban, los diáconos permanentes ganan el jubileo

    Este 26 de diciembre, festividad de San Esteban, los diáconos permanentes y los aspirantes al diaconado de la Diócesis han lucrado las gracias jubilares, a la vez que han celebrado a este protomártir y diácono.


    La Iglesia del Sagrario acogió la celebración, presidida por el Obispo y con la presencia de los diáconos permanentes ordenados, los aspirantes y sus familias. La celebración ha estado concelebrada por el responsable para el diaconado permanente, D. José Antonio Maroto, así como por los otros sacerdotes que están al frente del equipo formativo de estos ministerios instituidos, D. Juan García Carrillo y D. Jesús Millán Cubero, que es además Vicario territorial de Jaén y Mágina. Otros sacerdotes, entre ellos, el delegado para el Clero, D. Raúl Contreras y los párrocos de los diáconos y aspirantes han querido, también acompañar en la celebración jubilosa.


     El Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, comenzaba sus palabras centrando la homilía en el gozo del Jubileo y la admisión a órdenes de uno de los aspirantes. “Dentro de este contexto jubilar, celebramos con gozo el Jubileo de los Diáconos Permanentes de nuestra diócesis, en el que tendremos también la Admisión al Diaconado de Miguel Ángel Pérez Palomino, de la parroquia La Merced de Jaén”.

    Para, a continuación, animar a reavivar la alegría del servicio del altar y de los pobres: “Esta jornada os reúne —diáconos, esposas, hijos, aspirantes, formadores, párrocos y comunidades— para renovar la alegría del servicio y agradecer a Dios los dones del ministerio recibido. La palabra “jubileo” evoca la misericordia y la renovación, un volver a las fuentes, un recomenzar desde el amor primero”.


    Recordando el origen del diaconado, que nace en la misma Iglesia primitiva, Don Sebastián ha afirmado, “el diaconado permanente es un ministerio que recuerda a toda la Iglesia que la esperanza cristiana tiene manos, tiene gestos concretos, tiene nombre de servicio. El ministerio diaconal nació en la Iglesia primitiva precisamente como respuesta a una necesidad concreta del pueblo de Dios: servir con generosidad, cuidar a los más vulnerables, y hacerlo en nombre y con el corazón de Cristo. Vosotros, queridos diáconos, hacéis visible esa dimensión servicial de la Iglesia, recordándonos que toda autoridad eclesial es ante todo ministerio de amor”.

    En su homilía, de igual modo, el Prelado ha querido recordar a San Esteban, que los reunía: “San Esteban, protomártir, uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia. Esteban unió inseparablemente el servicio y el testimonio: sirvió a los necesitados y proclamó con valentía la fe hasta entregar su vida. Es significativo que el primer mártir no fuera un apóstol, sino un diácono. Es la manera en que Dios nos enseña que el servicio que se entrega por amor es camino de santidad”.

    Don Sebastián no ha querido pasar la oportunidad de agradecer a las familias de los diáconos a ese acompañamiento real y tangible en su ministerio.

    Antes de concluir su predicación se ha dirigido al aspirante al diaconando permanente, Miguel Ángel para decirle, “hoy la Iglesia te admite al camino del diaconado permanente. No es aún la ordenación, pero sí es un momento serio y luminoso: la Iglesia te mira, discierne contigo, y te dice: ‘Sigue adelante; el Señor puede estar llamándote por este camino’.” A lo que el Obispo añadió, esto, “Significa dejarte configurar con Cristo siervo: aprender su estilo, su mansedumbre fuerte, su cercanía. Significa crecer en una espiritualidad muy real: Eucaristía, Palabra, caridad, y una obediencia que no es servilismo, sino amor a la comunión.  Significa aceptar que habrá días de consolación y días de cansancio, y que la fidelidad se decide muchas veces en lo pequeño: en la perseverancia, en el tiempo regalado, en la escucha, en la discreción. Pero el Señor vuelve a decirte: “El Espíritu hablará en ti”. Y no lo olvides: a veces, como pasó tras la muerte de Esteban, lo que parece derrota se convierte en misión: la Iglesia, empujada por la dificultad, sale y anuncia con más fuerza.



  Rito de la admisión

    Al finalizar la homilía, el candidato fue presentado y ante el Obispo. Así, Don Sebastián ha confirmado, ante toda la asamblea, sus informes favorables. Posteriormente, lo ha interrogado sobre su compromiso para continuar su camino vocacional hacia el diaconado permanente. Para concluir: “La Iglesia acepta con alegría tu propósito. Dios lleve a buen fin lo que él mismo ha comenzado en vosotros”.   Como en todas las celebraciones jubilares, el Santo Rostro fue llevado hasta el presbiterio del Sagrario, para con él dar la bendición. Y, en este tiempo de Navidad, el Obispo ofreció para la veneración al Niño Jesús, mientras los asistentes cantaban villancicos tradicionales.  (Fuente: Iglesia en Jaén)

    La jornada de convivencia terminó con el almuerzo compartido en la casa de la Iglesia.




                                        








ENCUENTRO NACIONAL DEL DIACONADO PERMANENTE

"El XL Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, se ha celebrado este año en Santander del 5 al 8 de diciembre de 2025"

     El XL Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, celebrado este año en Santander del 5 al 8 de diciembre de 2025, ha vuelto a reunir a un grupo significativo de diáconos junto a algunos de sus familiares, especialmente esposas e hijos, que también forman parte vital de este camino vocacional. Aunque numéricamente la participación no ha sido especialmente elevada, sí ha habido representación de prácticamente toda la geografía española, con presencia de diócesis grandes, medianas y pequeñas, lo que permitió ampliar la visión y compartir la rica diversidad con la que este ministerio se encarna en nuestras comunidades. Nuestra Diócesis de Jaén estuvo representada por nuestro hermano diácono Jesús Beltrán, su esposa Marisol y uno de sus hijos.

 A día de hoy, es uno de los pocos ámbitos vocacionales que muestra crecimiento sostenido y números esperanzadores. En un contexto eclesial necesitado de testimonio, servicio y presencia encarnada en el mundo familiar, laboral y cotidiano, que encuentros como este no tengan más difusión parece una oportunidad perdida. La sociedad, e incluso la propia Iglesia en muchos de sus ámbitos, sigue desconociendo qué es un diácono, cuál es su misión y por qué su presencia responde no solo a una tradición antigua, sino a un claro signo de los tiempos.



    Debe destacarse, con agradecimiento, la dedicada y cercana presencia del obispo de Cáceres, referencia constante durante las jornadas, así como la participación del obispo emérito de Urgell, responsable nacional, siempre atento y disponible para el diálogo cercano. 

    Uno de los momentos más valorados fue el testimonio ofrecido por un matrimonio procedente de Madrid, cuya experiencia vital y pastoral ayudó a situar nuevamente el foco en la dimensión matrimonial y familiar inseparable del diaconado. Igualmente memorable resultó la intervención del diácono Rafael Casas, de Santiago de Compostela, cuyas orientaciones litúrgicas fueron acogidas con entusiasmo por su claridad, profundidad y dimensión práctica. La mayoría coincidió en subrayar el acierto del enfoque formativo y la utilidad directa de varios contenidos para la vida ministerial cotidiana.


    La celebración de la ordenación diaconal en la catedral fue sin duda uno de los momentos más emotivos y simbólicos de todo el encuentro, especialmente al coincidir con la ordenación de un diácono agustino camino al presbiterado.

    Hubo también espacio para la convivencia cultural, con la visita a Santillana del Mar, un entorno hermoso y cargado de historia. 

    Un instante especialmente entrañable fue el rezo de vísperas con las hermanas clarisas, donde se vivió una hermosa comunión entre la vida contemplativa y el ministerio del servicio en medio de las realidades familiares y laborales. La sencillez del momento puso en evidencia algo esencial: la Iglesia es una, diversa y complementaria, y en esa diversidad el diaconado permanente tiene un lugar necesario.

    Las conferencias del reconocido teólogo Darío Vitali suscitaron reflexión y también debate. Algunas afirmaciones sorprendieron por su contundencia, como cuando expuso que el ministerio diaconal es, en ciertos aspectos, más importante para la Iglesia que el presbiteral. Dichas fuera de contexto podrían parecer exageradas, pero expuestas en su marco teológico iluminaron una realidad profunda: el diaconado recuerda constantemente a la Iglesia que su esencia es el servicio, la cercanía al pobre, la disponibilidad al hermano y la diaconía del Reino. Quizá esa provocación sea necesaria para seguir despertando conciencia eclesial y evitar que este ministerio quede reducido a tarea funcional o a suplencia en la liturgia.


    Este XL encuentro nacional ha sido un tiempo de gracia, renovación y fraternidad. Ojalá que en los próximos años aumente la participación, se refuercen los apoyos institucionales y se sigan creando espacios donde los diáconos de toda España puedan encontrarse, escucharse y aprender mutuamente cómo viven y ejercen el ministerio en cada realidad. Porque cada experiencia compartida enriquece, cada testimonio ilumina y cada encuentro fortalece la vocación que, silenciosamente pero con firmeza, sigue creciendo en el corazón de la Iglesia.

jueves, 25 de diciembre de 2025

MINISTERIOS DE LECTOR Y ACÓLITO

 EN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY, 3 ASPIRANTES AL DIACONADO PERMANENTE  JUNTO CON 8 SEMINARISTAS RECIBEN LOS MINISTERIOS DEL ACOLITADO Y DEL LECTORADO.

    El domingo 23 de noviembre, festividad de Jesucristo Rey del Universo, con la que finaliza el Año Litúrgico, la Catedral acogió la celebración en la que se instituyeron como lectores y acólitos a 8 miembros del Seminario Diocesano y 3 aspirantes al diaconado permanente que se encuentran en periodo de formación. Monseñor Chico Martínez, Obispo de Jaén, exhortó durante el transcurso de la ceremonia en que fueron impartidos los ministerios a seguir configurándose con Cristo servidor aprendiendo la enseñanza clave de la Solemnidad que se celebraba: Que Cristo no es un Señor que reina dominando, sino entregando su vida. Su realeza no se sostiene en el poder, sino en el amor.

     Junto al Obispo, los párrocos, formadores del seminario y del diaconado permanente junto a compañeros y familiares arroparon a cuantos recibieron los ministerios en una eucaristía que contó con las voces del coro de la Cofradía de la Santa Cena, con sede en la parroquia de San Juan Pablo II.

     Por parte de los aspirantes al diaconado permanente fue instituido acólito Joaquín Messía, y a Jerónimo Francisco Gómez y Jacinto Quesada se les confirió el lectorado.