Entre los días 6 y 8 de febrero, los diáconos permanentes que caminan unidos en la formación y la comunión en la Diócesis de Jaén, junto con sus esposas, han vivido unos intensos y fructíferos ejercicios espirituales en la Casa Diocesana de Espiritualidad de la Yedra.
Unos días marcados por el recogimiento, la oración y la fraternidad, en los que el Señor ha sido el centro de la meditación y la reflexión. El diálogo sereno y sincero junto con la adoración del Santísimo han sido las pautas fundamentales del desarrollo de estas más que edificantes jornadas.
Estos ejercicios han estado dirigidos por el sacerdote diocesano, D. Melitón Bruque García, quien ha conseguido fomentar un espacio de fraternidad evangélica que ha alimentado de manera excepcional la renovación espiritual de todos los asistentes. Su sencillez y cercanía pastoral han conseguido una atmosfera donde el encuentro con el Señor ha sorprendido a todos los presentes. El Espíritu Santo ha sido el verdadero protagonista que ha encendido los corazones y ensanchado el alma de toda la familia diaconal congregada en los ejercicios de este año. Todo ello ha conseguido que se haya reavivado el sentido de la vocación diaconal y fortalecido el valor de entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos.
Los propios diáconos han sido los encargados de exponer al Señor en la adoración, permitiendo, así, que cada uno de los asistentes pudiera experimentar el gozo de su presencia viva y real.
Han sido jornadas de renovación interior, de escucha atenta a la voz de Dios y de fortalecimiento de los lazos fraternales entre los diáconos, aspirantes y esposas. El regreso a las comunidades respectivas se ha producido con el corazón lleno de amor por el Señor y con un renovado impulso para seguir sirviendo con humildad y alegría.
Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia y también a todos los que han hecho posible este encuentro, en especial a nuestro hermano sacerdote Melitón, por su entrega y guía espiritual. Que el Señor siga bendiciendo nuestra misión y nos conceda la fortaleza para vivir cada día con mayor fidelidad nuestro ministerio diaconal.
En el día de San Esteban, los diáconos permanentes ganan el jubileo
Este 26 de diciembre, festividad de San Esteban, los diáconos permanentes y los aspirantes al diaconado de la Diócesis han lucrado las gracias jubilares, a la vez que han celebrado a este protomártir y diácono.
La Iglesia del Sagrario acogió la celebración, presidida por el Obispo y con la presencia de los diáconos permanentes ordenados, los aspirantes y sus familias. La celebración ha estado concelebrada por el responsable para el diaconado permanente, D. José Antonio Maroto, así como por los otros sacerdotes que están al frente del equipo formativo de estos ministerios instituidos, D. Juan García Carrillo y D. Jesús Millán Cubero, que es además Vicario territorial de Jaén y Mágina. Otros sacerdotes, entre ellos, el delegado para el Clero, D. Raúl Contreras y los párrocos de los diáconos y aspirantes han querido, también acompañar en la celebración jubilosa.
El Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, comenzaba sus palabras centrando la homilía en el gozo del Jubileo y la admisión a órdenes de uno de los aspirantes. “Dentro de este contexto jubilar, celebramos con gozo el Jubileo de los Diáconos Permanentes de nuestra diócesis, en el que tendremos también la Admisión al Diaconado de Miguel Ángel Pérez Palomino, de la parroquia La Merced de Jaén”.
Para, a continuación, animar a reavivar la alegría del servicio del altar y de los pobres: “Esta jornada os reúne —diáconos, esposas, hijos, aspirantes, formadores, párrocos y comunidades— para renovar la alegría del servicio y agradecer a Dios los dones del ministerio recibido. La palabra “jubileo” evoca la misericordia y la renovación, un volver a las fuentes, un recomenzar desde el amor primero”.
Recordando el origen del diaconado, que nace en la misma Iglesia primitiva, Don Sebastián ha afirmado, “el diaconado permanente es un ministerio que recuerda a toda la Iglesia que la esperanza cristiana tiene manos, tiene gestos concretos, tiene nombre de servicio. El ministerio diaconal nació en la Iglesia primitiva precisamente como respuesta a una necesidad concreta del pueblo de Dios: servir con generosidad, cuidar a los más vulnerables, y hacerlo en nombre y con el corazón de Cristo. Vosotros, queridos diáconos, hacéis visible esa dimensión servicial de la Iglesia, recordándonos que toda autoridad eclesial es ante todo ministerio de amor”.
En su homilía, de igual modo, el Prelado ha querido recordar a San Esteban, que los reunía: “San Esteban, protomártir, uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia. Esteban unió inseparablemente el servicio y el testimonio: sirvió a los necesitados y proclamó con valentía la fe hasta entregar su vida. Es significativo que el primer mártir no fuera un apóstol, sino un diácono. Es la manera en que Dios nos enseña que el servicio que se entrega por amor es camino de santidad”.
Don Sebastián no ha querido pasar la oportunidad de agradecer a las familias de los diáconos a ese acompañamiento real y tangible en su ministerio.
Antes de concluir su predicación se ha dirigido al aspirante al diaconando permanente, Miguel Ángel para decirle, “hoy la Iglesia te admite al camino del diaconado permanente. No es aún la ordenación, pero sí es un momento serio y luminoso: la Iglesia te mira, discierne contigo, y te dice: ‘Sigue adelante; el Señor puede estar llamándote por este camino’.” A lo que el Obispo añadió, esto, “Significa dejarte configurar con Cristo siervo: aprender su estilo, su mansedumbre fuerte, su cercanía. Significa crecer en una espiritualidad muy real: Eucaristía, Palabra, caridad, y una obediencia que no es servilismo, sino amor a la comunión. Significa aceptar que habrá días de consolación y días de cansancio, y que la fidelidad se decide muchas veces en lo pequeño: en la perseverancia, en el tiempo regalado, en la escucha, en la discreción. Pero el Señor vuelve a decirte: “El Espíritu hablará en ti”. Y no lo olvides: a veces, como pasó tras la muerte de Esteban, lo que parece derrota se convierte en misión: la Iglesia, empujada por la dificultad, sale y anuncia con más fuerza.
Rito de la admisión
Al finalizar la homilía, el candidato fue presentado y ante el Obispo. Así, Don Sebastián ha confirmado, ante toda la asamblea, sus informes favorables. Posteriormente, lo ha interrogado sobre su compromiso para continuar su camino vocacional hacia el diaconado permanente. Para concluir: “La Iglesia acepta con alegría tu propósito. Dios lleve a buen fin lo que él mismo ha comenzado en vosotros”. Como en todas las celebraciones jubilares, el Santo Rostro fue llevado hasta el presbiterio del Sagrario, para con él dar la bendición. Y, en este tiempo de Navidad, el Obispo ofreció para la veneración al Niño Jesús, mientras los asistentes cantaban villancicos tradicionales. (Fuente: Iglesia en Jaén)
La jornada de convivencia terminó con el almuerzo compartido en la casa de la Iglesia.
"El XL Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, se ha celebrado este año en Santander del 5 al 8 de diciembre de 2025"
El XL Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, celebrado este año en Santander del 5 al 8 de diciembre de 2025, ha vuelto a reunir a un grupo significativo de diáconos junto a algunos de sus familiares, especialmente esposas e hijos, que también forman parte vital de este camino vocacional. Aunque numéricamente la participación no ha sido especialmente elevada, sí ha habido representación de prácticamente toda la geografía española, con presencia de diócesis grandes, medianas y pequeñas, lo que permitió ampliar la visión y compartir la rica diversidad con la que este ministerio se encarna en nuestras comunidades. Nuestra Diócesis de Jaén estuvo representada por nuestro hermano diácono Jesús Beltrán, su esposa Marisol y uno de sus hijos.
A día de hoy, es uno de los pocos ámbitos vocacionales que muestra crecimiento sostenido y números esperanzadores. En un contexto eclesial necesitado de testimonio, servicio y presencia encarnada en el mundo familiar, laboral y cotidiano, que encuentros como este no tengan más difusión parece una oportunidad perdida. La sociedad, e incluso la propia Iglesia en muchos de sus ámbitos, sigue desconociendo qué es un diácono, cuál es su misión y por qué su presencia responde no solo a una tradición antigua, sino a un claro signo de los tiempos.
Debe destacarse, con agradecimiento, la dedicada y cercana presencia del obispo de Cáceres, referencia constante durante las jornadas, así como la participación del obispo emérito de Urgell, responsable nacional, siempre atento y disponible para el diálogo cercano.
Uno de los momentos más valorados fue el testimonio ofrecido por un matrimonio procedente de Madrid, cuya experiencia vital y pastoral ayudó a situar nuevamente el foco en la dimensión matrimonial y familiar inseparable del diaconado. Igualmente memorable resultó la intervención del diácono Rafael Casas, de Santiago de Compostela, cuyas orientaciones litúrgicas fueron acogidas con entusiasmo por su claridad, profundidad y dimensión práctica. La mayoría coincidió en subrayar el acierto del enfoque formativo y la utilidad directa de varios contenidos para la vida ministerial cotidiana.
La celebración de la ordenación diaconal en la catedral fue sin duda uno de los momentos más emotivos y simbólicos de todo el encuentro, especialmente al coincidir con la ordenación de un diácono agustino camino al presbiterado.
Hubo también espacio para la convivencia cultural, con la visita a Santillana del Mar, un entorno hermoso y cargado de historia.
Un instante especialmente entrañable fue el rezo de vísperas con las hermanas clarisas, donde se vivió una hermosa comunión entre la vida contemplativa y el ministerio del servicio en medio de las realidades familiares y laborales. La sencillez del momento puso en evidencia algo esencial: la Iglesia es una, diversa y complementaria, y en esa diversidad el diaconado permanente tiene un lugar necesario.
Las conferencias del reconocido teólogoDarío Vitalisuscitaron reflexión y también debate. Algunas afirmaciones sorprendieron por su contundencia, como cuandoexpuso que el ministerio diaconal es, en ciertos aspectos, más importante para la Iglesia que el presbiteral.Dichas fuera de contexto podrían parecer exageradas, pero expuestas en su marco teológico iluminaron una realidad profunda: el diaconado recuerda constantemente a la Iglesia que su esencia es el servicio, la cercanía al pobre, la disponibilidad al hermano y la diaconía del Reino. Quizá esa provocación sea necesaria para seguir despertando conciencia eclesial y evitar que este ministerio quede reducido a tarea funcional o a suplencia en la liturgia.
Este XL encuentro nacional ha sido un tiempo de gracia, renovación y fraternidad. Ojalá que en los próximos años aumente la participación, se refuercen los apoyos institucionales y se sigan creando espacios donde los diáconos de toda España puedan encontrarse, escucharse y aprender mutuamente cómo viven y ejercen el ministerio en cada realidad. Porque cada experiencia compartida enriquece, cada testimonio ilumina y cada encuentro fortalece la vocación que, silenciosamente pero con firmeza, sigue creciendo en el corazón de la Iglesia.
EN LA SOLEMNIDAD DE CRISTO REY, 3 ASPIRANTES AL DIACONADO PERMANENTE JUNTO CON 8 SEMINARISTAS RECIBEN LOS MINISTERIOS DEL ACOLITADO Y DEL LECTORADO.
El domingo 23 de noviembre, festividad de Jesucristo Rey del Universo, con la que finaliza el Año Litúrgico, la Catedral acogió la celebración en la que se instituyeron como lectores y acólitos a 8 miembros del Seminario Diocesano y 3 aspirantes al diaconado permanente que se encuentran en periodo de formación. Monseñor Chico Martínez, Obispo de Jaén, exhortó durante el transcurso de la ceremonia en que fueron impartidos los ministerios a seguir configurándose con Cristo servidor aprendiendo la enseñanza clave de la Solemnidad que se celebraba: Que Cristo no es un Señor que reina dominando, sino entregando su vida. Su realeza no se sostiene en el poder, sino en el amor.
Junto al Obispo, los párrocos, formadores del seminario y del diaconado permanente junto a compañeros y familiares arroparon a cuantos recibieron los ministerios en una eucaristía que contó con las voces del coro de la Cofradía de la Santa Cena, con sede en la parroquia de San Juan Pablo II.
Por parte de los aspirantes al diaconado permanente fue instituido acólito Joaquín Messía, y a Jerónimo Francisco Gómez y Jacinto Quesada se les confirió el lectorado.
Los diáconos permanentes celebran un encuentro de oración y tertulia con la comunidad de Carmelitas Descalzas de Jaén
El pasado 15 de noviembre,los diáconos permanentes de la Diócesis de Jaénrealizaron una visita fraterna al Convento de las Carmelitas Descalzas de la capital. Un encuentro marcado por la oración, la comunión eclesial y el diálogo sereno sobre la vocación y la realidad actual de nuestra sociedad.
La jornada comenzó con un momento de profunda espiritualidad al realizar la exposición del Señor, un tiempo de oración y adoración. En un ambiente de silencio contemplativo, los diáconos elevaron su plegaria por la Iglesia diocesana, por las vocaciones y por todos aquellos que buscan consuelo y esperanza en su fe.
Tras la oración, los diáconos tuvieron la oportunidad de compartir un rato de fraternidad con las religiosas. En un diálogo cercano y sincero, se abordaron diversos aspectos de la vocación al diaconado permanente y de la vida contemplativa, así como una reflexión conjunta sobre cómo percibimos hoy los desafíos y luces de la sociedad actual desde la mirada del Evangelio.
Este encuentro supuso un momento de enriquecimiento mutuo y de renovación espiritual, fortaleciendo los lazos entre los diáconos permanentes y las comunidades contemplativas que sostienen, con su oración constante, la vida de nuestra Iglesia diocesana.
Jornada de convivencia de
las familias del diaconado permanente para comenzar el curso.
El pasado sábado 6 de
septiembre, los diáconos permanentes y los aspirantes al diaconado junto con
sus esposas e hijos acompañados por los sacerdotes encargados de la dirección y
formación del proceso diaconal disfrutaron de una jornada de convivencia en la
Casa de la Iglesia de Jaén donde pudieron compartir las experiencias del
periodo estival y poner en común cuantas sugerencias y proyectos se
consideraran oportunos para el próximo curso 2025 -26.
El encuentro comenzó en la
capilla mayor con una oración presidida por nuestro responsable de
formación D. José Antonio Maroto.
Sobre el medio día
comenzó la segunda parte con la intervención del médico y miembro de la familia
diaconal D. Juan Alonso Cózar Olmo que nos introdujo en
el ámbito de la pastoral penitenciaria con una exposición repleta de
experiencias donde los reclusos fueron los protagonistas de una historia de
relación amorosa entre Dios y aquellos que se encuentran privados de libertad.
Una labor donde el compromiso evangélico del voluntariado que atiende a los
internos de la prisión se fundamenta en los principios más profundos de la fe
cristiana. Acercar el concepto bíblico de redención a quienes se les considera
excluidos de la sociedad por sus delitos no es sino una de las actitudes
esenciales de la vocación diaconal.
Tras un espacio para
la reflexión celebramos la eucaristía en familia presidida por nuestro Obispo
D. Sebastián Chico Martínez. Tras el Evangelio de San Lucas proclamado
por el diácono permanente de la diócesis de Granada, D. Juan Francisco Ramírez,
nuestro prelado hizo alusión en su homilía a los rasgos que deben caracterizar
a quienes responden a la vocación diaconal e hizo especial hincapié en algo que
recalcó a los seminaristas en los últimos ejercicios espirituales: “si los pobres no ocupan un lugar preferente
en vuestras acciones pastorales e inquietudes espirituales, vuestra vocación no
es auténtica”.
La jornada acabó con la comida en los salones de
la Casa de la Iglesia en un entorno de convivencia y conversación distendida.
Dando gracias a Dios por tan grata oportunidad concedida por su amorosa
providencia quedamos emplazados para la siguiente sesión de formación.
El Colegio Diaconal de Jaén celebra la última reunión del curso con el ObispoD. Sebastián
El Colegio Diaconal de la Diócesis de Jaén celebró el pasado día 20 de junio su última reunión trimestral del curso pastoral, un encuentro marcado por la fraternidad, la reflexión y el compromiso con el ministerio del diaconado permanente.
La reunión contó con la presencia del Obispo de Jaén, Mons. Sebastián Chico Martínez, así como de los siete diáconos permanentes de la diócesis, el director del Secretariado para el Diaconado Permanente, D. José Antonio Maroto, y el delegado episcopal para el clero, D. Raúl Contreras.
Siguiendo lo previsto en el calendario diocesano, la sesión abordó diversos temas de interés para la vida y misión del diaconado, siendo un espacio de diálogo y evaluación del camino recorrido hasta el momento.
Uno de los puntos tratados fue la valoración del Plan de Formación Permanente para el diaconado permanente, tras su primer año de implantación y desarrollo. Se valoró muy positivamente el poder haberlo llevado a cabo en su totalidad el programa, así como el compromiso de los diáconos con este proceso formativo.
También, se abordó la situación actual del diaconado permanente, tanto desde la dimensión personal como colegial. Fue una oportunidad para compartir vivencias, expresar inquietudes y fortalecer los lazos fraternos que unen a quienes han sido llamados a este ministerio.
Se valoró positivamente el recorrido realizado por algunos de los arciprestazgos de la diócesis para dar a conocer la vocación del diácono permanente. Junto con el director del secretariado, algunos diáconos permanentes, candidatos y esposas han permitido acercar esta realidad vocacional a muchas comunidades, sembrando esperanza y animando posibles futuras vocaciones.
Se confirmó la fecha del Jubileo diocesano de los Diáconos, que tendrá lugar el próximo 26 de diciembre de 2025, dentro del Año Santo convocado por la Iglesia universal coincidiendo con el día de S. Esteban. Se tratará de una jornada festiva y profundamente espiritual, que pondrá en valor el servicio y la entrega de los diáconos a la Iglesia de Jaén.
Además, se hizo una valoración muy positiva de las celebraciones a las que los diáconos permanentes han asistido al Obispo a lo largo del año, en las que el ministerio diaconal ha tenido una presencia activa, destacando su función litúrgica y pastoral.
Como novedad de este encuentro, nuestro Obispo D. Sebastián manifestó su aceptación, con alegría y sentido eclesial, a la acogida de dos hermanos diáconos permanentes de la Diócesis de Granada, quienes han solicitado participar el próximo curso en las actividades organizadas por el Secretariado para el Diaconado Permanente de Jaén: formación, retiros, convivencias y otros momentos fraternos. Esta petición, aceptada con entusiasmo, refleja el espíritu de apertura y acompañamiento que caracteriza a nuestra Iglesia diocesana, llamada a caminar junto a quienes lo necesiten, y a compartir los bienes espirituales y pastorales desde la fraternidad evangélica.
La reunión concluyó con una oración comunitaria, dando gracias a Dios por el ministerio recibido y pidiendo su luz para seguir sirviendo con humildad y alegría al Pueblo de Dios.
El Colegio Diaconal de Jaén continúa así su andadura, fortalecido por estos espacios de comunión y discernimiento, y firme en su deseo de ser instrumento fiel del Evangelio al servicio de la Iglesia y de los más pobres.