EL DIACONADO EN NUESTRA DIÓCESIS SUMA DOS NUEVOS ORDENADOS:
FRANCISCO JAVIER LÓPEZ SOLIER COMO DIÁCONO PERMANENTE Y SAMUEL VALERO COMO TRANSITORIO HACIA EL PRESBITERADO.
Este sábado, 22 de marzo, el primero de la primavera, la Catedral de Jaén ha acogido la ordenación de dos nuevos diáconos, Francisco Javier López Solier y Samuel Valero. Ambos jiennenses, pertenecientes a la parroquia de la Divina Pastora de Andújar y de Santa María de Torreperogil, que han estado acompañados de sus familias, amigos y de miembros de sus comunidades parroquiales.
El diaconado permanente de Francisco Javier López, de 57 años, es la respuesta como hombre casado junto a su esposa María del Mar y sus dos hijos, Raquel y Sergio, a servir a la Iglesia a través de este ministerio diaconal. Para Samuel Valero, de 26 años, es un paso más en su recorrido vocacional hacia el sacerdocio.
Medio centenar de sacerdotes diocesanos han querido ser partícipes de la ordenación de los dos diáconos. La celebración comenzaba a las 11:30 de la mañana. Desde el Sagrario, en procesión claustral, salían los sacerdotes, los diáconos permanentes, los seminaristas, los aspirantes a diáconos y el Obispo hasta el presbiterio de la Catedral, mientras el coro de mujeres de las Hermanas de la Cruz interpretaba ‘Alrededor de tu mesa’.
Las lecturas elegidas para la Eucaristía han sido leídas por familiares de los que han sido ordenados diáconos. El Evangelio extraído del libro de Lucas, que recoge la parábola del Hijo Pródigo, lo ha proclamado el diácono permanente, Andrés Borrego. Al término, el Obispo ha llamado a los candidatos a recibir la orden del diaconado para ser presentado por el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz, y por el Delegado para el Diaconado Permanente, D. José Antonio Maroto ante el Obispo y ante el pueblo de Dios presente en la Catedral.
El Obispo se ha dirigido a cada uno de los aspirantes atendiendo a sus realidades vitales propias y a su camino vocacional. Primero, ha dicho al que sería ordenado como diácono permanente: “Francisco Javier, tu vocación al diaconado permanente se enriquece con tu condición de esposo y padre. Vives en tu hogar la entrega, la paciencia y el servicio. Esa misma disposición de amor generoso se proyecta ahora a la comunidad eclesial. Serás signo de Cristo Servidor en medio de los hombres, un puente entre la vida familiar y la vida de la Iglesia, recordándonos a todos que el amor concreto y cotidiano es el primer terreno donde se vive la fe”.
Para, después, recordarle a Samuel que su “camino en el diaconado transitorio te prepara para recibir, en su momento el presbiterado. Sin embargo, la raíz de tu servicio estará siempre en el diaconado: un servidor que escucha, que acoge, que se entrega. Que tu ministerio diaconal sea una escuela de humildad y de cercanía, donde aprendas a configurarte cada día más con Cristo, el Siervo fiel”.
La homilía ha concluido poniendo a los dos candidatos bajo el manto protector de la Virgen de la Cabeza, patrona de la Iglesia de Jaén.
Después de la homilía, los aspirantes al diaconado han subido al presbiterio para prometer sus nuevos compromisos con la Iglesia. Después se han postrado en el suelo, delante de la mesa de altar, mientras el seminarista Antonio Partal ha entonado las letanías. Tras ello, han recibido, de rodillas, la imposición de manos por parte del Prelado, Monseñor Chico Martínez.
Cuando ha concluido la plegaria de ordenación, los ya diáconos han sido revestidos con las dalmáticas por sus párrocos. Samuel Valero la ha recibido de manos de D. Facundo López Sanjuán, su párroco en Torreperogil; y Francisco Javier López ha sido revestido, también, por su párroco, D. Manuel Botet CM y por D. Severino Calderón OMF . Para, a continuación y ya revestidos como diáconos, recibir el signo de su ministerio, el Evangeliario mientras el Obispo decía en voz alta: “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado”. Los neo diáconos han participado en el servicio del altar de la celebración eucarística.
Los familiares de los diáconos han sido los encargados de presentar las ofrendas ante el Obispo. También, han sido los nuevos diáconos los que han dado la Comunión, primero a sus familiares y a continuación a todo el pueblo de Dios congregado en la Catedral.
El Prelado del Santo Reino, antes de dar la bendición solemne, ha querido felicitar a la Iglesia de Jaén por estos nuevos servidores de la mesa y de los pobres y ha pedido que sean muchos los que siga llamando el dueño de la mies para entregar su vida por el Reino de Dios, ya sea como sacerdotes o como diáconos permanentes.