sábado, 22 de marzo de 2025

ORDENACIÓN DE DIÁCONOS EN LA CATEDRAL DE JAÉN

 EL DIACONADO EN NUESTRA DIÓCESIS SUMA DOS NUEVOS ORDENADOS: 

FRANCISCO JAVIER LÓPEZ SOLIER  COMO DIÁCONO PERMANENTE Y SAMUEL VALERO COMO TRANSITORIO HACIA EL PRESBITERADO.

      Este sábado, 22 de marzo, el primero de la primavera, la Catedral de Jaén ha acogido la ordenación de dos nuevos diáconos, Francisco Javier López Solier y Samuel Valero. Ambos jiennenses, pertenecientes a la parroquia de la Divina Pastora de Andújar y de Santa María de Torreperogil, que han estado acompañados de sus familias, amigos y de miembros de sus comunidades parroquiales.

    El diaconado permanente de Francisco Javier López, de 57 años, es la respuesta como hombre casado junto a su esposa María del Mar y sus dos hijos, Raquel y Sergio, a servir a la Iglesia a través de este ministerio diaconal. Para Samuel Valero, de 26 años, es un paso más en su recorrido vocacional hacia el sacerdocio.


     Medio centenar de sacerdotes diocesanos han querido ser partícipes de la ordenación de los dos diáconos. La celebración comenzaba a las 11:30 de la mañana. Desde el Sagrario, en procesión claustral, salían los sacerdotes, los diáconos permanentes, los seminaristas, los aspirantes a diáconos y el Obispo hasta el presbiterio de la Catedral, mientras el coro de mujeres de las Hermanas de la Cruz interpretaba ‘Alrededor de tu mesa’.


     Las lecturas elegidas para la Eucaristía han sido leídas por familiares de los que han sido ordenados diáconos. El Evangelio extraído del libro de Lucas, que recoge la parábola del Hijo Pródigo, lo ha proclamado el diácono permanente, Andrés Borrego. Al término, el Obispo ha llamado a los candidatos a recibir la orden del diaconado para ser presentado por el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz, y por el Delegado para el Diaconado Permanente, D. José Antonio Maroto ante el Obispo y ante el pueblo de Dios presente en la Catedral. 

      El Obispo se ha dirigido a cada uno de los aspirantes atendiendo a sus realidades vitales propias y a su camino vocacional. Primero, ha dicho al que sería ordenado como diácono permanente: “Francisco Javier, tu vocación al diaconado permanente se enriquece con tu condición de esposo y padre. Vives en tu hogar la entrega, la paciencia y el servicio. Esa misma disposición de amor generoso se proyecta ahora a la comunidad eclesial. Serás signo de Cristo Servidor en medio de los hombres, un puente entre la vida familiar y la vida de la Iglesia, recordándonos a todos que el amor concreto y cotidiano es el primer terreno donde se vive la fe”.

          Para, después, recordarle a Samuel que su “camino en el diaconado transitorio te prepara para recibir, en su momento el presbiterado. Sin embargo, la raíz de tu servicio estará siempre en el diaconado: un servidor que escucha, que acoge, que se entrega. Que tu ministerio diaconal sea una escuela de humildad y de cercanía, donde aprendas a configurarte cada día más con Cristo, el Siervo fiel”.

         La homilía ha concluido poniendo a los dos candidatos bajo el manto protector de la Virgen de la Cabeza, patrona de la Iglesia de Jaén.

     Después de la homilía, los aspirantes al diaconado han subido al presbiterio para prometer sus nuevos compromisos con la Iglesia. Después se han postrado en el suelo, delante de la mesa de altar, mientras el seminarista Antonio Partal ha entonado las letanías. Tras ello, han recibido, de rodillas, la imposición de manos por parte del Prelado, Monseñor Chico Martínez.

     Cuando ha concluido la plegaria de ordenación, los ya diáconos han sido revestidos con las dalmáticas por sus párrocos. Samuel Valero la ha recibido de manos de D. Facundo López Sanjuán, su párroco en Torreperogil; y Francisco Javier López ha sido revestido, también, por su párroco, D. Manuel Botet CM y por D. Severino Calderón OMF . Para, a continuación y ya revestidos como diáconos, recibir el signo de su ministerio, el Evangeliario mientras el Obispo decía en voz alta: “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; convierte en fe viva lo que lees, y lo que has hecho fe viva enséñalo, y cumple aquello que has enseñado”. Los neo diáconos han participado en el servicio del altar de la celebración eucarística.




       Los familiares de los diáconos han sido los encargados de presentar las ofrendas ante el Obispo. También, han sido los nuevos diáconos los que han dado la Comunión, primero a sus familiares y a continuación a todo el pueblo de Dios congregado en la Catedral.


         El Prelado del Santo Reino, antes de dar la bendición solemne, ha querido felicitar a la Iglesia de Jaén por estos nuevos servidores de la mesa y de los pobres y ha pedido que sean muchos los que siga llamando el dueño de la mies para entregar su vida por el Reino de Dios, ya sea como sacerdotes o como diáconos permanentes.








viernes, 7 de marzo de 2025

MANUEL RICO TEBA es ordenado diácono permanente en el Vaticano durante el Jubileo de los Diáconos

    Durante el fin de semana del 21 al 23 de febrero se ha celebrado en el Vaticano el Jubileo de los diáconos permanentes.  Los cinco diáconos de la Diócesis de Jaén han acudido a ganar el Jubileo junto con sus esposas. En el transcurso de dicho evento que ha congregado a más de 3.000 diáconos de todo el mundo se realizaron, por deseo del Papa Francisco, las órdenes de un grupo de aspirantes elegidos por sorteo de entre todos los posibles, de distintos países de los cinco Continentes. 



      Arropado por el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez; algunos de los formadores del diaconado permanente, así como los diáconos permanentes, recibió el orden diaconal el jiennense Manuel Rico Teba.

      Fue en la basílica de San Pedro de el Vaticano, junto con otros 23 aspirantes al diaconado de todo el mundo. En una celebración presidia por Monseñor Rino Fisichella, arzobispo pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, al no poder estar presente el Santo Padre por su hospitalización a causa de una neumonía.

      Ser apóstoles del perdón, servidores abnegados de los hermanos y constructores de comunión. Es el deseo expresado por Monseñor Rino Fisichella, la celebración eucarística en la conclusión del Jubileo de los Diáconos.

       Durante la misa que marcó el final del cuarto de los grandes acontecimientos jubilares – en Roma peregrinaban estos días casi cuatro mil diáconos permanentes – veintitrés recibieron el sagrado orden del diaconado, dos de Brasil, seis de Colombia, uno de Francia, tres de Italia, tres de México, dos de Polonia, tres de España y otros tantos de Estados Unidos.

       «En la celebración eucarística sentimos al Papa Francisco – aunque en la cama de hospital – cercano y presente en medio de nosotros y esto – dijo monseñor Fisichella – nos obliga a hacer aún más fuerte e intensa nuestra oración para que el Señor lo asista en su momento de prueba y enfermedad».

A continuación, el arzobispo inició la lectura de la homilía preparada por el Santo Padre, invitando a la reflexión a partir de las lecturas que se acababan de escuchar y de la palabra clave «gratuidad», «dimensión fundamental de la vida cristiana» y del ministerio del diaconado, en particular bajo tres aspectos: el perdón, el servicio desinteresado y la comunión.

Monseñor Fisichella durante la misa expresó, a propósito del Evangelio dominical que, el perdón, cuyo anuncio es «una tarea esencial del diácono», pero también «un elemento indispensable para todo camino eclesial» y «una condición para toda convivencia humana».

Cuando Jesús dice «Amen a sus enemigos», muestra la necesidad del perdón y de las relaciones: si queremos «crecer juntos, compartiendo luces y sombras», «los éxitos y los fracasos de cada uno», no podemos excluir de nuestro amor «ni siquiera a los que nos golpean y nos traicionan», dijo el arzobispo.

Por otra parte, un mundo en el que sólo hay odio hacia los adversarios es un mundo «sin esperanza» ni futuro, destinado a ser «desgarrado» por guerras interminables, divisiones y venganzas.

Perdonar, por tanto, significa preparar para el futuro «un hogar acogedor y seguro, en nosotros y en nuestras comunidades». En todo esto, el diácono, proyectado en virtud de su ministerio hacia las periferias del mundo, se compromete a ver en todos, «incluso en quien se equivoca y causa sufrimiento», una hermana y un hermano «heridos en el alma», y por tanto necesitados más que nadie de «reconciliación, guía y ayuda».

El segundo aspecto analizado por el pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, el servicio desinteresado, expresado en el Evangelio por la invitación a hacer el bien «sin esperar nada».

Palabras impregnadas del «buena perfume de la amistad», actitud que no es un «aspecto accesorio» de las acciones del diácono, sino una «dimensión sustancial de su ser» como persona consagrada en el ministerio, «escultor» y «pintor» del rostro misericordioso del Padre y «testigo» del misterio de Dios-Trinidad.

El prelado, leyendo la homilía del Santo Padre, rastreó numerosos pasajes evangélicos en los que Jesús habla de sí mismo bajo esta luz: después de haber lavado los pies a los apóstoles («el que me ha visto a mí, ha visto al Padre»), al instituir la Eucaristía («yo estoy entre ustedes como el que sirve») y cuando, camino de Jerusalén, a los discípulos que discutían entre sí sobre quién era el más grande, les había explicado que «el Hijo del hombre […] no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

De ahí la exhortación del Papa – en su homilía leída por monseñor Rino Fisichella – a los diáconos a acompañar el trabajo gratuito realizado «con una sonrisa», sin quejas y sin «buscar reconocimiento», apoyándose unos a otros, incluso en las relaciones con obispos y presbíteros.

Así, la acción «concordante y generosa» – leyó monseñor Fisichella – será un «puente» que conectará «el altar con la calle» y «la Eucaristía con la vida cotidiana de la gente»; la caridad será la «liturgia más bella» y la liturgia el servicio «más humilde».

De ahí la última declinación de la gratuidad como «fuente de comunión»: dar sin pedir nada a cambio «une y crea vínculos», porque expresa y alimenta un «estar juntos» que tiene como meta «el don de sí y el bien de las personas».

Siguiendo el ejemplo del patrono San Lorenzo – que cuando sus acusadores le pidieron que les entregara los tesoros de la Iglesia, les mostró a los pobres y les dijo: «¡Aquí están nuestros tesoros!» – se comprende cómo se construye la comunión: expresando al hermano y a la hermana con palabras, pero sobre todo con obras, personalmente y como comunidad, la medida del propio valor.

«Esto es lo que hacen ustedes, maridos, padres y abuelos que están dispuestos, en el servicio, a extender sus familias a los necesitados, dondequiera que vivan», subrayó el arzobispo a los diáconos presentes, aclarando que su misión, que los «saca» de la sociedad para reintroducirlos en ella, haciéndola cada vez más «un lugar acogedor y abierto a todos», es una de las expresiones más bellas de una Iglesia sinodal y «en salida».

A los que pronto recibirían el sacramento del Orden, monseñor Rino Fisichella leyó que el Papa les recuerda en su homilía que descenderían y no ascenderían los peldaños del ministerio, porque con la ordenación «no se asciende, sino que se desciende, uno se hace pequeño, se abaja y se despoja» para abandonar, en el servicio, al «hombre de la tierra», y revestirse, en la caridad, del «hombre del cielo».

Junto con el resto de los aspirantes al diaconado permanente de todo el mundo, el jiennense Manuel Rico recibió el símbolo de este ministerio de la mano de Monseñor Fisichella, el Evangeliario, en un momento de emoción y unción seguido de cerca por su familia de sangre y la de fe, la Iglesia diocesana de Jaén.

jueves, 6 de febrero de 2025

Ejercicios espirituales de la familia diaconal

 Entre los días 31 de enero y 2 y 3 de febrero, los diáconos permanentes de la Diócesis de Jaén, junto con sus esposas, han vivido unos intensos y fructíferos ejercicios espirituales en la Casa Diocesana de Espiritualidad de la Yedra. 

     Unos días marcados por el recogimiento, la oración y la fraternidad, en los que el Señor ha sido el centro de la meditación y la reflexión. La afluencia a dichos ejercicios ha sido muy positiva pues han asistido una gran mayoría de todos los que estaban convocados.




     Estos ejercicios han estado dirigidos magistralmente por el sacerdote diocesano, D. Miguel Ángel Solas, quien ha sabido conducirnos por un itinerario de renovación espiritual y encuentro profundo con Dios. Con su acompañamiento, hemos tenido la oportunidad de reavivar nuestra vocación diaconal y fortalecer nuestra entrega al servicio de la Iglesia y de los hermanos preparando dinámicas de meditación tanto en solitario como en pareja para después hacer puesta en común.

     En un momento de nuestros ejercicios fuimos visitados por el delegado del Clero, D. Raúl Contreras, para animarnos a continuar creciendo en este tan precioso ministerio.

     A lo largo de estos días, la adoración al Santísimo Sacramento ha sido un pilar fundamental. Los propios diáconos hemos sido los encargados de exponer al Señor en la adoración, permitiendo, así, que cada uno de los asistentes pudiera experimentar el gozo de su presencia viva y real. Igualmente, en cada Eucaristía celebrada durante estos ejercicios, hemos tenido la gracia de predicar, compartiendo la Palabra y transmitiendo nuestras experiencias de fe y servicio.

     Han sido jornadas de renovación interior, de escucha atenta a la voz de Dios y de fortalecimiento de los lazos fraternales entre los diáconos, aspirantes y esposas. Hemos regresado a nuestras comunidades con el corazón lleno de amor por el Señor y con un renovado impulso para seguir sirviendo con humildad y alegría.

      Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia y también a todos los que han hecho posible este encuentro, en especial a nuestro director espiritual, D. Miguel Ángel Solas, por su entrega y guía. Que el Señor siga bendiciendo nuestra misión y nos conceda la fortaleza para vivir cada día con mayor fidelidad nuestro ministerio diaconal.

Fran Cano de Haro
Diácono Permanente

jueves, 26 de diciembre de 2024

Dos aspirantes al diaconado permanente reciben la admisión a órdenes.

El Obispo celebra admisión a órdenes 

el día de San Esteban diácono y protomártir



    En el día en el que la Iglesia celebra a San Esteban diácono y protomártir, la Casa de la Iglesia ha acogido la admisión a órdenes de dos candidatos: DJacinto Quesada Rincón, de la parroquia de San Eufrasio de Jaén; y D. Jerónimo Gómez Fernández, de la parroquia de San Ildefonso, también de Jaén.

     La celebración, que comenzaba a las 12.30 horas, ha estado presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por una decena de sacerdotes, entre los que estaban sus párrocos y los responsables de la formación del diaconado permanente en la Diócesis: D. José Antonio Maroto, D. Juan García Carrillo y D. Jesús Millán Cubero.

     Los aspirantes han estado acompañados, además, por sus familiares, amigos y miembros de sus comunidades parroquiales; así como por algunos seminaristas, otros candidatos al diaconado permanente y por los cinco ya ordenados de la Iglesia de Jaén: D. Andrés Borrego, D. Jesús Beltrán, D. José Bellido, D. Francisco José Cano y D. Francisco Esteban Hernández.

     La capilla musical ha corrido a cargo del coro formado por dos de los diáconos permanentes y familiares de los diáconos y aspirantes.

     Las lecturas y las ofrendas han estado participadas por las familias de los aspirantes. El Evangelio ha sido proclamado por uno de los diáconos, D. José Bellido.


    Homilía

     Durante su homilía, en este segundo día de la octava de Navidad, el Obispo ha manifestado que «nos invade una triple alegría: la celebración de la Navidad, donde contemplamos el amor de Dios a los hombres; la memoria de San Esteban, el primer mártir en sufrir en su vida la acogida de este amor; y la admisión de estos aspirantes al diaconado permanente». Y ha continuado: «Es un día que nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado del servicio cristiano, “Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre” (Jn 1, 11-12), del servicio al amor de Dios, sobre el seguimiento valiente de Cristo, y sobre el testimonio de la fe que San Esteban nos dejó como ejemplo».

En este sentido el Pastor diocesano ha explicado que a través de la figura de San Esteban, a quien la Iglesia recuerda como el primer mártir de la historia cristiana, «el Señor nos invita a vivir con valentía nuestra fe, nuestro ser hijos, discípulos-misioneros, incluso en medio de las dificultades y persecuciones. Hoy, más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que, como San Esteban, sean testigos del Evangelio, y estos Aspirantes al Diaconado Permanente son una muestra palpable de esta respuesta generosa».


     Del mismo modo, Don Sebastián ha querido reflexionar sobre la vocación al diaconado permanente. «Hoy, al ver a estos aspirantes, Jerónimo y Jacinto, que se preparan para asumir el diaconado permanente, podemos reflexionar sobre la llamada al servicio. El diaconado, como San Esteban, es una vocación que exige valentía y fidelidad. Es una invitación a vivir al servicio de los demás, a llevar la palabra de Dios con humildad, y a dar la vida por el Evangelio, tal como lo hizo Esteban».

     Además, ha subrayado que la figura del diácono «es fundamental en nuestra Iglesia, no solo porque ayuda en la liturgia, sino porque es un testigo de la presencia de Dios en el mundo. Que su respuesta generosa a Dios sea fuente de inspiración para todos nosotros, para renovar nuestro compromiso con la misión de la Iglesia y nuestro seguimiento de Cristo».

     El Prelado ha terminado pidiendo la intercesión de la Virgen de la Cabeza, patrona de la Diócesis, y de San Esteban para que los guíe y fortalezca «en este camino de servicio».


Rito de admisión a órdenes

     Tras la  homilía, D. José Antonio Maroto ha llamado a los candidatos que se han presentado ante el Prelado. Así, Don Sebastián ha confirmado, ante toda la asamblea, sus informes favorables. Posteriormente, los ha interrogado sobre su compromiso para continuar su camino vocacional hacia el diaconado permanente. Para concluir: “La Iglesia acepta con alegría vuestro propósito. Dios lleve a buen fin lo que él mismo ha comenzado en vosotros”.


     Durante la oración de los fieles, que fue participada, también por sus familiares, los candidatos al diaconado permanente se situaron ante el Prelado, como objeto especial de esta oración. Al término los aspirantes se han puesto de rodillas ante el Obispo, y éste ha concluido: “Señor, dígnate conceder a estos siervos tuyos que conozcan y vivan cada día más el ministerio de tu amor: Haz que se preparen con empeño para ejercer en la Iglesia el ministerio sagrado, para que, imbuidos del espíritu de tu amor, se consagren con afán a la salvación de los hermanos para gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén”.

     Finalmente, mientras el coro interpretaba villancicos, Don Sebastián ha ofrecido al Niño Jesús para adorarlo.

     La celebración eucarística ha culminado con unas fotos de familia.




Fuente: Delegación de Medios de la Diócesis de Jaén

miércoles, 25 de diciembre de 2024

El Papa ordenará a nuestro compañero Manuel Rico

 

              El Papa Francisco ordenará a Manuel Rico, en Roma,                                 como Diácono permanente

         La Conferencia Episcopal Española ha anunciado que, durante el Jubileo de la esperanza, el Santo Padre Francisco ordenará a algunos sacerdotes y diáconos en Roma. Entre ellos, al aspirante al diaconado permanente de la Diócesis de Jaén, Manuel Rico Teba, el próximo 23 de febrero.



       Al conocer la noticia, Manuel Rico, que el pasado mes de octubre recibió el ministerio del acolitado de manos del Obispo de Jaén, ha expresado así su agradecimiento. “Esta noticia supone para mi familia y para mí una profunda alegría que nos llena de esperanza para seguir este camino de servicio que comenzó hace años”. Del mismo modo ha dado gracias “al Señor por esta vocación de servicio a mi Iglesia. Y gracias, también, a mi Obispo Don Sebastián por confiar en mí persona para esta maravillosa experiencia, así como al equipo de formadores del diaconado permanente por su acompañamiento durante estos bonitos años de formación”.


    Por su parte, el Prelado jiennense, Monseñor Chico Martínez, ha felicitado al que pronto se convertirá en el sexto diácono permanente de la Diócesis, y ha pedido que se rece por él: 

Fuente: Página oficial de la Diócesis de Jaén

lunes, 14 de octubre de 2024

INSTITUCIÓN DE MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO

 CUATRO ASPIRANTES AL DIACONADO PERMANENTE RECIBEN LOS MINISTERIOS DE LECTORADO Y ACOLITADO JUNTO CON CINCO SEMINARISTAS.

     El pasado domingo, 13 de octubre de 2024, vigesimoctavo del tiempo ordinario, el Obispo de Jaén, D. Sebastián Chico Martínez, confería ministerios laicales en la Catedral diocesana a cuatro candidatos al diaconado permanente junto a cinco seminaristas que recibieron esta nueva misión desde el servicio y como parte de la vocación a la que están llamados a vivir dentro de la Iglesia.



     Familiares, amigos y las comunidades parroquiales de los candidatos llenaron el primer Templo de Jaén, en una celebración eucarística, en la que se dieron cita más de una treintena de representantes del clero diocesano entre presbíteros y diáconos junto al rector y formadores del Seminario; los formadores de los aspirantes al diaconado; así como la comunidad de seminaristas. El grupo litúrgico musical EscuchArte fue el encargado de solemnizar con sus cantos la celebración.


     Antes de dar comienzo la liturgia de la palabra, el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz y el responsable diocesano para el Diaconado Permanente, D. José Antonio Maroto, presentaron a los candidatos ante el Prelado y la comunidad reunida.

     Las lecturas estuvieron participadas por el hermano de uno de los seminaristas, la esposa de un aspirante al Diaconado y uno de los seminaristas que cantó el salmo. El último de los diáconos permanentes ordenados, Francisco Esteban Hernández proclamó el Evangelio.


    Quienes fueron instituidos con el lectorado, los dos seminaristas, Samuel Valero y John Makubhi, y el aspirante al diaconado, Joaquín Messía Alarcón, recibieron del obispo la imposición de manos, para después, uno a uno, entregar el evangeliario, sellando con un beso sobre la Sagrada Escrituras este ministerio laical.





     Después, Jesús Marchal Urbano, José Estremera Aguayo, Guillermo Ballesteros Mocillo, y Samuel Valero Martínez, seminaristas; junto a Manuel Rico Teba, Juan Pablo Molina Rueda y Miguel Ángel Fernández Cruz, aspirantes al diaconado permanente, subieron hasta el presbiterio para recibir la patena de manos del Prelado como símbolo del servicio al altar que desde ahora podrán desarrollar. 








     Ya en la comunión, los nuevos acólitos dieron la comunión a sus familiares y al pueblo fiel congregado.



     El Obispo concluyó con la bendición solemne la celebración, para después tomarse una foto de familia con los nuevos lectores y acólitos.




miércoles, 11 de septiembre de 2024

CONVIVENCIA DE INICIO DE CURSO DEL DIACONADO PERMANNENTE

 Jornada de convivencia de las familias del diaconado permanente para comenzar el curso 2024 - 2025

    El pasado sábado 3 de septiembre, los diáconos permanentes y los aspirantes al diaconado junto con sus esposas e hijos acompañados por los sacerdotes encargados de la dirección y formación del proceso diaconal disfrutaron de una jornada de convivencia en el Seminario Diocesano de Jaén donde pudieron compartir las experiencias del periodo estival y poner en común cuantas sugerencias y proyectos se consideraran oportunos para el próximo curso 2024 -25. Para los más pequeños se prepararon una serie de actividades lúdicas que los jóvenes se encargaron de coordinar.

   El encuentro comenzó con una oración presidida por nuestro Obispo D. Sebastián Chico Martínez y la posterior presentación del aspirante al diaconado recién incorporado Miguel Ángel Pérez Palomino,  que realiza sus tareas pastorales en la Parroquia de La Merced de Jaén junto a su esposa María del Carmen Martos Navarro.


    Sobre el medio día comenzó la segunda parte con la intervención del sacerdote D. Miguel Ángel Solas León que nos ayudó a reflexionar sobre la espiritualidad de la familia a través de algunos pasajes bíblicos y eclesiásticos ilustrados con su experiencia pastoral y personal donde la realidad diaconal ha estado muy presente, sobre todo en su andadura misionera con diáconos permanentes en Hispanoamérica. Tras un espacio para el diálogo celebramos la eucaristía en familia.

    La jornada acabó con la comida en los salones de la Casa de la Iglesia en un entorno de convivencia y conversación distendida. Dando gracias a Dios por tan grata oportunidad concedida por su amorosa providencia quedamos emplazados para la siguiente sesión de formación.